El maestro nos había pedido que lleváramos papas y una bolsa de plástico; nadie sabía lo que íbamos a hacer con ellas, sólo nos había adelantado que el tema a tratar iba a ser “resentimiento y perdón”. Ya en clase nos hizo elegir una papa por cada persona que guardáramos resentimiento; luego nos hizo escribir su nombre en ella y guardarla dentro de la bolsa. A la mayoría nos habían quedado bolsas realmente pesadas.
El ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa de papas.
Los días pasaban y la condición de las papas se iba deteriorando; además era muy fastidioso acarrear esa bolsa en todo momento, tenía que prestar atención siempre para no olvidarla en ningún lado, y por ocuparme tanto de ella, desatendía cosas que eran más importantes.
Este ejercicio me ayudó a darme cuenta el peso que cargaba a diario, mucho dolor, bronca y negatividad. Me di cuenta que todos tenemos papas pudriéndose en nuestra mochila y no nos damos cuenta, o nos damos cuenta cuando ya es muy tarde…
Perdonar a cada una de las personas y dejar esas papas de una vez, ya en el tacho de la basura, me llenó de paz y calma, alimentando y sanando mi alma.
La conclusión en clase fue que la falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario, de a pocas gotas, pero que finalmente nos termina envenenando.
Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro, sin darnos cuenta de que los únicos beneficiados somos nosotros mismos.
“No es necesario que sepas cómo perdonar, sólo alcanza con estar dispuesto a hacerlo, de todo lo demás se ocupará el Universo”.
Para reflexionar
Si hicieras el ejercicio ¿Cuántas papas deberías colocar en tu bolsa?
¿Cómo te sentís llevando ese peso cada día en tu espalda?
¿Qué harías, a partir de este momento, para ir alivianando el peso hasta no cargar con NADA?
Confiá que podés, animate y tomá la decisión de ser LIBRE, de no cargar con mochilas cada día de tu vida, porque de ser así ¿Cuánto tiempo más podrás soportar esa carga que no te pertenece?
No permitas que las papas se deterioren y se pudran… actuá ya mismo, es hora de abandonar todo resentimiento, ser sinceros con los demás y con nosotros, pedir perdón de todo corazón y comenzar a vivir una vida con libertad interior.
Recuerda que no hay tiempo, la vida es Ahora y hay que disfrutarla plenamente
http://espiritualidaddiaria.infobae.com/%C2%BFcargas-peso-sobre-tus-espaldas/
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sábado, 9 de julio de 2011
viernes, 28 de enero de 2011
¿Cómo son tus relaciones? ¿Sanas o enfermas?
El tema eterno que le causa a la mente mundana, frustración o aparente entusiasmo, es el de las relaciones con aquellos que hemos elegido en la vida, algunos a nivel familiar en forma kármica y bien provocadora y otros en las elecciones concientes cotidianas.
Por relaciones, entendemos toda aquella interacción con los personajes de nuestra vida, los protagónicos, los secundarios, los ocasionales, aquellos momentos en que entramos en sintonía o en explosión con el prójimo, que no es otra cosa que un espejo de nuestra propia evolución.Una relación es sana, cuando ese contacto con el otro, saca de nosotros nuestra belleza, nuestra luz, nuestra verdad, nuestro amor, nuestra generosidad, la simpleza, el servicio, la entrega, el humor, la alegría y el entusiasmo de seguir creciendo juntos, complementando uno, lo que el otro no manifiesta aún y viceversa. Pero si la relación con el otro, solo hace aflorar en nosotros, la fealdad, la vulgaridad, la violencia, la manipulación, la carencia, la demanda, la indiferencia, la frialdad, ese es decididamente un vínculo enfermo.
Piensen durante un instante en esto, analicen las relaciones claves de sus vidas primero, y luego vayan lentamente a las mas periféricas. ¿Cómo actúan ustedes con esos seres, cuando ellos aparecen en el día, en las situaciones que escribimos en esta telenovela perfecta, y tan provocadora, que no permite que nadie escape de si mismo? ¿Las relaciones con sus padres, con sus hijos, con sus parejas, con sus amigos y otros habituales, hacen que ustedes sean mejores personas día tras día, y que la personalidad se adecue al Ser, en su esplendor?
¿O por lo contrario, no solo estancamos nuestros comportamientos, sino que la personalidad sigue suelta y causando karmitas dolorosos porque el Ser no logra reflejar aún su potencial?
¿Seguimos negociando nuestras vidas? ¿O estamos dando, con tanta nobleza y conciencia, que recibimos más y más de la energía del universo en cada acto? ¿Somos príncipes o mendigos? ¿Somos héroes o cobardes? ¿El ejercicio de vivir nos fortalece y nos acerca a nuestra maravilla esencial, o nos mantiene en una amnesia que se torna insoportable?
Aquel que en una relación da, porque ve al otro como una prolongación de uno mismo, es decir se da a si mismo en el espejo del otro, y además siente la alegría de fundirse en el acto en si, sin esperar el reconocimiento o la devolución del otro, entra de lleno en el plano de lo incondicional, y sana su cuerpo físico, el mental y el emocional; sana literalmente su vida.
Aquel que no espera, porque sabe que al amar en el aquí y ahora, ya recibió en forma simultánea muchísimo más que lo que el anhelo mental esperaba, ese comprendió que se hace dueño de su vida, y no especula con la posible devolución efímera de los demás para seguir sobreviviendo.
Amigos divinos, tómense esos minutos de reflexión con ustedes mismos. Cuántos más mejor. La dicha que empieza a percibirse, no se compara en nada a los estímulos mundanos que duran cada vez menos.
Claudio Maria Dominguez
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